The Spectacle King

“Toma es tu carta de despido más el cheque que equivale a tus tiempos de servicio, tengo que decir lograste lo que muchos no Niccolo, así solo tengo que decirte que te recomendaremos” decía un sujeto de mayoría de edad, gordito con bigote.

Empecé a tomar con una increíble lentitud aquel cheque, mientras veía furtivamente como pasaba un corto lapso de mi vida, percibiendo a mis papás sin lograrlos ver bien, diciendo “Esperamos que logres nuestros deseos”. Ahh, veo que es una tontería, pero vamos. Tome por fin el cheque y sin decir mucho, más que gracias, salí por la puerta y recogiendo mi bicicleta decidido ir directo al bar, pasando rápido por el banco claro, para festejar mi salida del trabajo. Llegué, sin pena y mucho menos gloria, pase directo con la misma bartender de siempre  y comencé a emprender la increíble aventura de abrir  unas latas de cerveza; pasó un buen rato, inclusivamente entre mis penas le pedí a aquella chica si quería salir, creo que era obvio que me diría que no, con razón sigo sin novia, mientras lograba observar como todo a mí alrededor se tornaba borroso.

Enseguida de unos cuantos tragos llegó un sujeto, con un gran traje y una mirada de “galán” que la verdad da mucho de qué hablar, que se acercó a la bartender, aquella mujer güera de lentes, a la que con una mirada de simple tranquilidad y le dice “Creo que usted señorita vendrá hoy conmigo”, a lo que ella reaccionó un poco destanteada, mientras yo veía lo que pasaba como vieja argüendera y contestaba con totalidad ebriedad “Creo que usted debería de irse ya”, sin decir nada sacó una pistola hacia mi dirección.

Esto provocó que en alto grado de ebriedad, sólo lanzará un golpe casi al aire, que lo tiraría al suelo, a lo que aquella señorita decía con una sonrisa desconcertante “ ¿Qué has hecho? ”,  con lo que solo me sorprendí por su respuesta pensé “¿hacer de qué?”, en eso vi no solo lo tiré, lo deje en un extraño caso de shock, entonces entró un tipo grande diciendo “patrón, patrón, patrón” entre varias lágrimas y volteó, se acercó y antes de decir algo se paró un sujeto extraño de una mesa. Desperté en mi departamento, podía observar que aparecía en mi cama, parece que no pasó nada, creí, entonces volteó y veo a una mujer muy alta de no más de 1.46 metros, sentada en una silla enfrente de mi cama diciendo con una sonrisa difícil de ignorar “Veo que al final despiertas”, mientras yo la veo y todo sacado de onda contestó –– ¿Qué hace una mujer en mi cuarto?  ––.

Aquella mujer de perfil entre asiático y europeo, de una sonrisa curiosa y pelo rubio mencionó mientras se reía un poco –– Creo que debería ser obvio escapamos de un tiroteo y el único lugar que encontramos para escondernos fue tu casa ––,  en eso volteo y encuentro a un sujeto dormido con finta de vaquero en una silla al lado de la cama, era el que saltó a la mesa por lo que alcanzaba a recordar, el cual era de un aspecto serio de pelo castaño. En eso como si tronara una burbuja de su nariz despierta, estrepitosamente y voltea diciendo lo obvio mientras lo mirábamos “Veo que ya estás despierto”, entonces sin preguntar mucho se presentó.

–– Agente secreto Francis, si la duda de porque doy mi nombre es porque no me queda de otra ––.

–– Cierto mi nombre es Shizu, ex militar –– decía aquella chica mientras  prendía un cigarrillo y habría las ventas, resumiendo en breve me mencionaron que aquella noche fue como un gran show.

Lo primero que pasó por lo que me cuentan es que enseguida de que se paró sobre la mesa Francis, sacó una placa con el brazo izquierdo mientras con el otro agarraba una pistola con un  mango oculto (de un lazo), asegurando que aquel sujeto junto con sus hombres eran arrestados por órdenes Federales, a lo que el grandulón junto con los demás sacaron armas y sin pena ni gloria corrí contra el grande, ya que al parecer me había alejado un poco, regresando al punto de ser tirado al suelo y levantarme enseguida en vuelta de carro para atrás para patearle la cara. Entonces Shizu que hasta entonces estaba en el baño, asomándose para ver si a quien buscaban  no era a ella, a lo que  vio al sujeto serio asegurando que era agente del gobierno mientras disparaba rápidamente con varias balas al aire pateando una mesa y usándola como escudo, en eso se vio como la mesa no lo cubría de mucho ya que las balas de los demás contrincantes empezaban a atravesarla. Enseguida se quedó Francis sin balas y a gatas, con un poco más de control sobre mis acciones me acerque junto con Shizu que estaba del otro lado de la cantina.

Sin pensarlo mucho Shizu dijo –– Por lo que veo estamos contigo, es tu oportunidad te respaldamos.

En eso viene una de mis partes favoritas, “Volteen arriba hijos de puta” decía Francis, mientras pateaba la mesa, al mismo tiempo que con el lazo lograba tirar a tres mientras se podía apreciar una acrobacia de su parte, para luego posicionar los pies contra el suelo, Shizu como tiro al blanco le atinaba con un rifle a varios que iban llegando por los laterales, mientras me lanzaba al aire. Antes de saber el final con el cual al parecer libre la situación, se escuchó al final de aquel pequeño departamento “Toc, Toc”, estaban tocando y se paró Francis, veo que ya llegaste, en eso entró un hombre de mayoría de edad, alto de buen porte y de enorme sonrisa con cabellera corta. “Buenas tardes, soy el Dr. Xavier exmiembro del hospital nacional” decía mientras colgaba una enorme bata blanca, el cual me mencionó la continuación de la historia, en la cual corrí hacia la salida lanzándome entre el lazo de Francis, pasando por el centro de la rueda que se había formado, y cayendo de manos mientras pateaba la cara nuevamente de alguien, pero esta vez del grandulón que esperaba atrás con ira. En eso salimos corriendo y vimos cómo llegaba con prisa un auto pequeño y cuadrado, donde se asomó el mismo Xavier “Suban”, se alcanzó a escuchar mientras entrabamos y como en persecución acelero de reversa y entre calles como reto Tokio logró salir del lugar llevándonos a nuestra actual posición.

–– Y tomando en cuenta cuánto rato llevamos aquí, ¿ustedes saben al menos como me llamó? –– decía mientras alzaba los brazos con serio despiste.

Continuara…

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