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Marco Antonio Gabriel – En el corazón tengo un revólver

$80.00

El libro se divide en dos secciones: En el corazón tengo un revólver y tragar camaleones.

Marco Antonio eligió la primera para titular el poemario lo cual no me parece coincidente o circunstancial conociendo sus gustos musicales y algunos otros vicios. En el corazón tengo un revólver lo tomó de una  frase de la rola Maldito Sudaca de Los Prisioneros de Chile, rocanrolito que tira su ironía contra los gringos y europeos, pero más aún al malinchismo sudamericano. Donde todos somos malditos sudacas;  “traigo en mi abrigo un revólver, en mi corazón traigo un revólver”.  Título parecido también a la canción del grupo de Tex-Mex del Este de los Ángeles, Los Lobos Con la pistola y el corazón, una especie de Soul ranchero, Son blusero donde el amor no tiene remedio: “ y así me paso la vida con la pistola y el corazón”. Otra obra referente es El sudor de la pistola 13de Javier Corcobado, un poemario de alma y vísceras, donde los tiros van directos y logran decir lo que se desea, fuera de convencionalismos.  Marco tiene esta posibilidad, la de escribir si camisa, ejercitar  de manera libre su escritura y lograr conversar de manera sencilla con el lector, lo cual nos permite participar de su texto, tomarlo y hacerlo nuestro.

Lo que más me llamo la atención fue el título. Me pareció muy interesante por lo que significan estas dos palabras encontradas y la distancia entre los signos del corazón y la simbología clínica de la pistola.

Para qué demonios sirve una pistola sino es para disparar y matar, y que mejor si es en un órgano vital como el corazón.

eSe fong

Marco Antonio Gabriel García, Guadalajara, Jalisco, México, 1977. Estudió la Lic. en Letras Hispánicas en la Universidad de Guadalajara, autor del poemario Tornasol y Fuego (Guadalajara, Jalisco 2006) en Editorial Paraíso Perdido, En el corazón tengo un revólver (Guadalajara, Jalisco 2012) en Ediciones el viaje, alQuímica (Guadalajara, Jalisco 2012) en La rueda cartonera, Salve (Guadalajara, Jalisco 2015) en miCielo ediciones y Amarillo sumario (Guayaquil, Ecuador 2016) en El quirófano ediciones, antologado en Poesía viva de Jalisco y 101 poetas 101 pintores. Es director de Ediciones el viaje, ha coordinado ciclos de lectura, talleres de poesía y edición.

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Descripción

La pistola y el corazón

… y aquí siempre paso la vida con la pistola y el corazón

Los Lobos

He coincidido con Marco Antonio Gabriel en ser del mismo barrio, en conocer a muchos personajes avecinados en nuestro territorio y hemos compartimos anécdotas y experiencias de ese terruño, pero en diferentes tiempos,  estuvimos en la misma facultad, también en tiempos distintos.Ahoranos volvemos a encontrar pero esta vez en vivo; comoescritores y editores del viaje y la rueda cartonera.

Hoy me toca acompañarlo en esta presentación de su libro: En el corazón tengo un revólver, donde también se presentará: Prácticas de Crueldad para el verano de Fanny Enrigue por Ángel Ortuño, ambos libros de la editorial el viaje.

El libro se divide en dos secciones: En el corazón tengo un revólver y tragar camaleones.

Marco Antonio eligió la primera para titular el poemario lo cual no me parece coincidente o circunstancial conociendo sus gustos musicales y algunos otros vicios. En el corazón tengo un revólver lo tomó de una  frase  de la rola Maldito Sudaca de Los Prisioneros de Chile, rocanrolito que tira su ironía contra los gringos y europeos, pero más aún al malinchismo sudamericano. Donde todos somos malditos sudacas;  “traigo en mi abrigo un revólver, en mi corazón traigo un revólver”.  Título parecido también a la canción del grupo de Tex-Mex del Este de los Ángeles, Los Lobos Con la pistola y el corazón, una especie de Soul ranchero, Son blusero donde el amor no tiene remedio: “ y así me paso la vida con la pistola y el corazón”. Otra obra referente es El sudor de la pistola 13de Javier Corcobado, un poemario de alma y vísceras, donde los tiros van directos y logran decir lo que se desea, fuera de convencionalismos.  Marco tiene esta posibilidad, la de escribir si camisa, ejercitar  de manera libre su escritura y lograr conversar de manera sencilla con el lector, lo cual nos permite participar de su texto, tomarlo y hacerlo nuestro.

Para esta presentación inicie escribiendo debrayes, pensamientos al aire, ideas sueltas de loque iba leyendo, y un poco recordando mis encuentros con el autor.

Lo que más me llamo la atención fue el título. Me pareció muy interesante por lo que significan estas dos palabras encontradas y la distancia entre los signos del corazón y la simbología clínica de la pistola.

Para qué demonios sirve una pistola sino es para disparar y matar, y que mejor si es en un órgano vital como el corazón.

Israel me comentó la imagen de Williams S. Burroughs cuando le dispara a su señora, ya ustedes saben en qué terminó el cuento. Otra historia inicia con un simple martillar del gatillo y sabemos que la bala va a salir disparada directa al corazón del Coronel. En tiempos literarios todo puede pasar, puede pasar toda una vida en un aletear de  pestañas, en la real todo sucede en fracciones de segundo, Marco prefiere la primera y esa parte vivida nos la presenta en esta obra.

El Tema de este poemario es parte de la vida rocanrolera del autor,  infestada  de sustancias tóxicas por el aferramiento a subsistir, de su paso por la academia, de sus triunfos, sus derrotas y sus trofeos. El personaje se engrana  entre la multitud de in seres, incluso camaleonesco, que precisamente puede adquirir diversas morfologías,  no portan una sentencia o se arrojan al vacio, no apuestan a la ruptura, ni al cambio y se confunden, se mimetizan con los números del registro nacional de población, el IFE, la telefonía celular y más, víctimas de Face, el Twirer y otras redes.

En el poema que le dedica a Warhol, dice:

Ayer,  fui a pedir trabajo  -cito-  un tipo sumamente cordial me explicó como debería de actuar, vestir  (tú sabes, eres como yo) y me presento una fotocopia de un cheque, que será recibido en versión original, duplicada en un infinito de escaleras, para los trabajadores. Me dijo, estás hecho para esta factoria, el molde exacto.

Acá, abajo, Marco porta una bandera, que no es neta, pero es un suicida, porque las verdades ya no se usan, incluso estorban. Son como los pumas: “No sirven para nada”, pero se afrenta al diario vivir o morir y entrelaza las calles con sus palabras, la ciudad le nace, las víctimas con sus sinsentidos, y de vez en cuando, no siempre, ese vano arrepentimiento que no le da la madurez a su poesía, ni tampoco la necesita para revelar una reflexión sesuda sobre esto, en lo que muchos ya estamos de acuerdo que apesta.

Marco conversa con sincera palabra, utiliza los signos para conducir la charla y exponer sin complicarse el camino de retorno. Es un constante devenir  donde nos habla de las armas, del amor, de los venenos, de las drogas, del recuento de los daños pero ante todo tiene el valor de enfrentarlos;  disfrutando o sufriendo, pero viviendo con intensidad.

El poeta ha bebido de otras voces, de otros lenguajes, a cuidado la semilla que le regalo su abuelo en sus rituales, donde la palabra nunca fue escrita, pero estuvo presente el conocimiento, la línea dura que hay que seguir para andar en estos menesteres.

Marco convida a sus cuates a beber y compartir de su mundo literario; los cita,  los reúne, los enredada en sus sentires, en sus creaciones y los purifica con la poesía.

Eh amigo! -Dice el poeta- tenemos años viniendo a esta misma mesa compartiendo el alcohol de Apollinaire, viendo pasar el tiempo en nuestras manos, y claro está, amigo, mirando a las jovencitas, embriagarse en otras mesas.

No tiene empacho, ni es mas verbo que sustantivo, aplica lo que aprendió de la academia y de sus lecturas infantiles, se le nota su andar en la búsqueda de su propia voz, aunque no deja de tocar otros mundos.

Retoma la vida como metáfora, retoca los paisajes y los ilumina, también se desquebraja y sabe de la imposibilidad del amor, pero se entrega con generosidad a esto que ama, y que como él dice:

Y es que el mundo no ha entendido que después de amar no se debe destruir.  ONo tengo nada qué decir, no me arrepiento de nada  todo lo que he hecho, aún el odio, lo he hecho por amor.

Recupera también lo juido, lo que la desesperanza se lleva:

A veces me preocupa no soñar, Tener los ojos abiertos, cuando la oscuridad empieza, líquidamente, a absorber el día.

Y el Camaleón, o el maldito sudaca o tú o yo, que solo pedía fuego tirado en la carretera, como si la vida no importara, como si sus alas no estuvieran en el recuerdo, solo pedía fuego el camaleón y dispara Alicia y cuelga sus alas.

Marco Antonio nos deja con este libro el frio de la pistola y lo caliente del corazón,  un click que nos lleva al trip, pudiéramos pensar que al final del túnel no encontraremos nada. Pero entre el disparo y el blanco nos queda la posibilidad de reinventarnos, esa posibilidad que nos permite su literatura ante la contrariedad de la existencia.

Cierro la presentación con este último verso y así termina el poemario también:

Alicia, que es el amor, que es la vida, se comió un camaleón,que soy yo, que es cualquier maldito sudaca a lo lejos, que es el olvido, la pistola, la muerte

 

Muchas gracias!!!

Guanatos Xalisco Mégico

eSe fong


Sobre el autor

Marco Antonio Gabriel García, Guadalajara, Jalisco, México, 1977. Estudió la Lic. en Letras Hispánicas en la Universidad de Guadalajara, autor del poemario Tornasol y Fuego (Guadalajara, Jalisco 2006) en Editorial Paraíso Perdido, En el corazón tengo un revólver (Guadalajara, Jalisco 2012) en Ediciones el viaje, alQuímica (Guadalajara, Jalisco 2012) en La rueda cartonera, Salve (Guadalajara, Jalisco 2015) en miCielo ediciones y Amarillo sumario (Guayaquil, Ecuador 2016) en El quirófano ediciones, antologado en Poesía viva de Jalisco y 101 poetas 101 pintores. Es director de Ediciones el viaje, ha coordinado ciclos de lectura, talleres de poesía y edición.

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