Hasta donde me situaba

Tendido en la desilusión me encontraba
sobre el frio del suelo que me acompañaba,
mi manos deteniendo las lágrimas que caían
la desesperación era lo único que venía.

Yo le dificultaba al aire que fuera inalado
en mi pecho sentía como el dolor fue clavado
como una hoja de acero demasiada larga
intentando gritar pero no emitía ninguna palabra.

“¿Dónde está el amor?” Seguido me lo pregunte
¿A caso habrá valido la pena cada vez que recé?

Tendido en la desilusión me encontraba
comencé a sentir un calor en donde estaba
provenía de una imperceptible irradiación
como dos fuerzas sometidas a una interacción.

Tu presencia llegó hasta donde me situaba
extendiste la mano y me diste un vaso con agua
se comenzó a despejar poco a poco la añoranza
tuve la sensación de que se avecinaba una templanza.

Mis ojos al ver los tuyos lograron despertar
ante la interrogante si valía la pena esperar.
Me enseñaste la capacidad de dejar de sollozar
de depositar mi confianza y volver a rezar.

Mis oídos recibieron tus palabras reflexivas
sobre la importancia y el significado de la vida
de ti resonaron oraciones de motivación concreta
a partir de ese momento mi ilusión estuvo despierta.

Mi cuerpo comenzó a ser tiernamente acariciado
tuvo una reacción constante al tenerte a mi lado
cada musculo pudo recobrar su movimiento
cada centímetro de mí, contigo quería más tiempo.

Mi olfato se acostumbró a respirar tú mismo aire
al despertar, durante la noche y también en la tarde.
Tu esencia abundó a mi alrededor
en cada suspiro exhalaba tu predilección.

Mi gusto se volvió un firme fanático
de saborear tu humor tan empático
de probar tus ideas y explorar tus pensamientos
de acercarme a tus labios al primer intento.

Tu presencia llegó hasta donde me situaba
encontré a la mujer que tanto anhelaba
te lograste adentrar en todos mis sentidos
teniéndote a mi lado, me sentí renacido.

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