EL HOMBRE PERFECTO

En los ojos de muchas personas, él es el hombre perfecto.
La verdad, casi lo es.
Porqué puede reír y contagiarte de su risa.
Puede sonreírte y hacerte sentir la persona más dichosa del condado.
También puede platicar contigo y hacerte sentir ese calor de hogar que anhelas tanto.
Incluso puede llegarte a tratar como una presa, siempre estando acechándote.
Hasta que te sientas única y especial. Cómo esas princesas en un cuento de hadas, que al final de la noche, solo son eso, un cuento de hadas.
En fin, puede conquistarte y enamorarte por muchas razones, ya sea por sus miles de títulos, certificaciones, preparación profesional, disposición de siempre ayudarte o una simple cálida sonrisa.

Pero en mis ojos y en mi vida.
Tengo que aprender a diferenciar que puede ser bueno, muy bueno, y todo lo bueno que digan o él quiera ser. Pero lastimosamente y sensatamente, él no es bueno para mí.
Y está bien, no es el fin del mundo. Nunca lo será.
Porqué maravillosamente, siempre existen otros planetas, universos y galaxias por doquier.

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