Capítulo #4 19/09/85 (segunda parte)

Películas protagonizadas por grandes actores como Pedro Infante, Cantinflas, María Félix y Tin Tan. Las que más les gustaban ver eran las de Cantinflas y Tin Tan por ser películas de comedia. Después de terminar de verlas, de comer o tomar su bebida fría, salían a seguir jugando.

Era muy normal que al jugar futbol Enrique terminara llorando, pues era de los más pequeños, mientras que Enrique tenía diez años, Antonio y los demás niños tenían entre doce y quince, así que eran más bruscos y terminaba llorando por una patada o un empujón así que prefería salir del juego; al hacerlo, los demás niños lo molestaban, lo llamaban llorón, chillón, niñita, incluso Antonio lo hacía un poco, pero no siempre, ya que también le dolía verlo llorar. Jamás le gustó ver a su hermano menor de esa manera, así que a veces entraba en el juego de hacerle burla, pero cuando veía que los demás se estaban propasando, se enfurecía y desquitaba su enojo en contra del culpable, lo cual empezaba a ser muy común.

Enrique vivía el mismo episodio diario, y Antonio siempre golpeaba al que hiciera llorar a su hermano. Un día, por una patada sin querer, Enrique empezó a llorar y corrió a su casa, pero Cecilia —quien vivía al lado de su vecindad con su madre, una costurera, especializada en trajes de mariachi— lo alcanzó, habló con él y lo convenció de ir con ella y otros niños que ya estaban cansados a su casa para ver la televisión y tomar un poco de agua, Enrique aceptó limpiándose las lágrimas y la mugre de la cara.

Ya en su casa, Cecilia le ofreció un vaso de refresco a Enrique, todos pasaron a la sala y prendieron la televisión. Para su fortuna, estaban transmitiendo una película de Tin Tan, El Rey del Barrio. Todos estaban entretenidos viéndola cuando llegaron Antonio y los demás niños que se habían quedado jugando futbol, pero terminaron viendo la película con el resto. La sala estaba llena de niños entretenidos, pero en una escena, una señora adinerada presenta a Tin Tan como un cantante famoso, “El Niño de pecho”.

—¡Mira, ése eres tú, Enrique! – Gritó uno de los niños

Todos empezaron a reír y comenzaron a llamarlo el Niño de pecho durante todo el día, lo molestaron con ello una y otra vez, sin saber que ese apodo ya no se le quitaría, pues desde ese momento había dejado de ser Enrique para ser el Niño de pecho.

Aunque al inicio Enrique no estaba contento con su nuevo apodo, no pasó mucho tiempo para que se acostumbrara a él, ya que todos tenían apodos ahí, como los hermanos de Cecilia, quienes eran el Gordo y el Güero; había otro al que le decían el Veracruz simplemente por haber nacido en aquel estado, y así cada uno de ellos. Incluso Antonio, habían dejado de llamarle por su nombre y ahora era conocido como “El Heidi” por las chapas que se formaban en sus mejillas…

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