Asediador

Capitulo 4

“Sospechoso”

El lunes en clases, todos los profesores nos habían informado de manera oficial que Olivia Hendrix, estaba desaparecida y ya se había empezado la búsqueda. Por mi parte, tenía un dilema en mi mente, pues no sabía si debía entregar esas notas a la policía o investigar por mí misma, aunque no sabía ni por dónde empezar. Después de clases, salí directo a mi casa, no quería encerrarme en mi burbuja, no obstante, necesitaba saber o tener noción de lo que había pasado; mi mejor amiga no pudo haber desaparecido así por arte de magia.

Por la tarde me encontraba en mi habitación, así que fui en busca de las notas, algún error debía de haber. Leí todas otra vez y cada una de ellas me hacía pensar en el miedo que Olivia pudo haber tenido.

“Estoy más cerca de ti de lo que tú piensas”-D

Fue la última nota que alcancé a leer antes de que escuchara a alguien acercarse a mi habitación. Guardé todo muy rápido, para cuando volteé mi hermano había abierto la puerta mi habitación.

—¿A caso mamá no te enseñó a tocar la puerta?—dije enojada y vi como mi hermano rodó los ojos.

—Sí, como sea, mamá quiere que bajes a comer—respondió Axel desde la puerta.

—Ya voy—dije para después soltar un suspiro y bajar.

Me sentía en shock, abatida y muy estresada, la policía no hallaba pistas, no veía que estuviesen haciendo un esfuerzo por encontrar a mi amiga. Iba a clases y me sentía más sola de lo normal, no tenía con quien hablar a la hora del almuerzo y veía como las personas me señalaban por ser la pobre mejor amiga de la chica desaparecida.

El viernes por la mañana, me encontraba en la cocina de mi hogar preparando mi almuerzo, pues mi madre entraba al trabajo muy temprano. Escuché como mi hermano bajaba del segundo piso.

—Buenos días, hermanita—saludó cariñosamente mi hermano y se sentó en la mesa para tomar el jugo que yo había preparado.

—¿Hoy entras tarde?—pregunté acercándome a él.

—No, la verdad es que me levanté tarde—dijo para después soltar una risita.

Simplemente reí y fui por mi mochila para guardar mi almuerzo. Observé como mi hermano tomó su mochila, pero no se percató que estaba abierta y todas sus cosas se cayeron, fui a ayudarle para guardar algunos libros y libretas. Estaba por tomar una de ellas cuando vi la letra de Axel, sentí como mi corazón se aceleraba junto con mi respiración, pues la letra de mi hermano se asemejaba mucho a la del acosador de Olivia, parpadeé un par de veces y observé, pensaba que estaba imaginando cosas, pero claramente se parecía mucho.

—¿Me puedes dar eso? Realmente lo necesito hoy—la voz de mi hermano me sacó de mis pensamientos. Cerré la libreta y se la di. —Gracias, Kriss. Por cierto, hoy regreso tarde, tengo entrenamiento de basquetbol—agregó regalándome una sonrisa.  

—Claro—dije aún con mi estado de trance y sentí que el chico salió por la puerta trasera.

Me encontraba tratando de no entrar en pánico, no quería empezar a dudar de mi hermano, es más, debería de ir a dejar las notas que Olivia tenía en su habitación, a la policía. Subí a mi habitación por la caja donde estaban esas notas, al meterlas en mi mochila, se me ocurrió la idea de ir a la habitación de Axel y buscar entre sus cosas. Tomé una gran bocanada de aire para después soltarlo, salí de mi cuarto y fui a la de Axel.

Entré y todo estaba ordenado y limpio, fui hasta su tocador y comencé a buscar algo relacionado con Olivia, no encontraba nada, hasta que noté una pequeña libreta de color negro con manchas de pintura roja; la tomé en mis manos y estaba decidida a abrirla. Para este punto yo ya estaba más que nerviosa y asustada.

—¿Has encontrado algo interesante?—me congelé al escuchar la voz de Axel. Me di la vuelta escondiendo la libreta detrás de mí.

—Pensaba que había dejado uno de mis cuadernos aquí—mentí rápidamente tratando de no sonar muy nerviosa.

—Creo que se nos hace tarde para la escuela—dijo mi hermano en un tono muy serio. Todas esas sonrisas y la alegría que transmitía hace un momento, se había convertido en alguien muy serio y sombrío. Como si estuviese enojado.

Salí de la habitación, mientras caminaba podía sentir la dura mirada de mi Axel a mis espaldas. Tomé mis cosas, me puse un suéter y ahí metí la libreta de notas. Salí de mi casa y caminé los más rápido posible. Cuando ya estaba lejos de mi hogar, saqué de mi suéter la libreta y la metí en mi mochila.

Me encontraba en la biblioteca de la escuela, pues decidí saltarme la última clase para poder ver el cuaderno que mi hermano poseía. Estaba sentada en la última mesa del lugar, ya que ahí estaba todo en calma y nadie podría interrumpirme. Saqué las notas que le habían enviado a mi amiga y la libreta de Axel. El color de las hojas de la libreta eran del mismo color que el de las notas; un color crema. Pasaba cada hoja con cuidado tratando de encontrar algo, hasta que di con unos apuntes de Axel.

Mis ojos se llenaron de agua, pues era la misma caligrafía que el de las notas que Olivia tenía, ahogué un sollozo. Mi hermano era el culpable de la desaparición de mi mejor amiga; tenía miedo. Seguí buscando más cosas, hasta que encontré una lista de varios nombres de mujeres, algunos estaban tachados por una tinta roja y otros aún estaban intactos. Leí cada nombre y pude darme cuenta de que se me hacían muy familiares, hasta que vi el nombre de mi amiga, Olivia Hendrix. Un calosfrío cruzó por mi cuerpo y cerré la libreta para después guardarla.

¿Cómo les diría a mis padres?, ¿por qué mi hermano haría esto?, ¿tendría que hablar con la policía? Varias preguntas llegaban como dagas a mi mente, me sentía asustada y en shock. Era mi hermano del que estaba hablando. Axel, quién me ha cuidado desde que era una niña. Una parte de mí se sentía asqueada y la otra decepcionada. Sin embargo, lo que más me intrigaba aquí, era saber dónde había escondido a Olivia. 

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